Conversaciones con Padre, pt. 1
Es increíble lo que la gente dice con tal de no perder en una conversación. Hoy en la mañana tuve una discusión con Padre (suprimo el “mi” por las mismas razones que tuvo Álvaro de Laiglesia en su libro “Yo Soy Fulana de Tal”) por un asunto relacionado con su RIF personal. Para aquellos que no lo sepan (Porque nadie nace aprendido o lo sabe todo en la vida) R.I.F son las siglas de Registro de Información Fiscal, que es uno de los números (Eso si vives en Venezuela) que más vas a usar en tu vida después de tu número de cédula. A nivel de aparato productivo, es imprescindible que lo tengas. Si la cédula es tu número de identificación civil, el RIF lo es como comerciante, profesional o persona que trabaja. Por lo tanto, su obtención es algo sumamente importante. Y si no, ahí te vendrán las multas del SENIAT…
En este, mi querido país, como en muchos otros del orbe, los procesos burocráticos son largos, tediosos y por supuesto, odiosos. Y como cosa particular de nuestro gentilicio, dejamos todo para la última hora. Es por ello que nace la figura del Gestor, que viene a ser una especie de chupa-sangre (Así lo veo yo) que te hará los trámites a cambio de una generosa cantidad de dinero. Pero bueno, ese es un tema que no voy a tratar hoy.
La cosa es que Padre me pidió el favor de que le revisara el status de sus números de RIF, tanto el personal, como el del negocio. “Pan comido” me dije. Ingresé sus datos en el formulario de la página web y todo bien. El caso es que cuando intento ingresar a la cuenta en el portal, sale un mensaje de error diciéndome que la clave suministrada no coincide con la que registré. “Carajo, no podía ser tan fácil” pensé. Utilizo entonces las herramientas de recuperación de datos que el mismo portal ofrece. Nones. Primero no puede actualizar el correo y segundo el e-mail con la nueva clave jamás llega.
“El coñisimo de la madre…”
Intento hacer los trámites con el RIF del negocio. Como cosa rara, los recursos del servidor colapsan debido a la cantidad de gente que ingresa a la página con el mismo objetivo que yo. Ingreso los datos en el primer formulario, pero nada. La verga esa no pasa de la primera ventana emergente.
“Cagality. Me quedé sin el chivo ni el mecate. A Padre se le van a romper las bolas, como de costumbre”
Estuve tratando varias veces esta semana, pero siempre con los mismo resultados. Por fin, ayer hablo con Padre y le planteo la situación. Pero primero, una necesaria explicación:
1. Padre es defensor del orden. Nada le desagrada más que el desorden, la anarquía y el caos. Lo he acomodado por nivel de desagrado que padre les tiene. Dado esto, puedo decir que siempre tenemos roces a lo que se refiere el primer aspecto (Si, soy un desordenado hijo de biatch…)
2. Padre es un fervoroso defensor de la familia. Para él es lo máximo y no hay nada más sagrado que eso. Eso es lo mejor que él tiene. Nunca faltó a sus responsabilidades y jamás nos faltó nada. El caso es que nuestra familia es completamente disfuncional. Sin embargo el hace de tripas corazón y trata de hacer lo mejor que puede para sobrellevar este aspecto. Honestamente he de decir que me parece burda de triste. Me lo imagino como un Cruzado que peleará hasta el final así Saladino tenga 500 trillones de mamelucos con cimitarras dispuestos a degollarlo a la primera oportunidad. Todo por defender los principios y la ciudad en los que él ha puesto su vida y su espada.
3. Padre es completamente, ¿cómo decirlo?, anti-diplomático. El dice las cosas tal y como las siente y no se aguanta nada, por lo que la mayoría de las veces equivoca el momento para decirlas. Esto le ha valido que la gente que no entiende esta forma de ser (Obviamente hablamos de un grueso de su grupo social) se haya alejado poco a poco de él.
4. Padre es extremadamente detallista, suspicaz y tiene también memoria de elefante. Por ende, es lo que en inglés se conoce como “A pain in the ass”, o sea un dolor de culo cuando te regaña. Se acuerda de todos y cada uno de los sucesos/datos/detalles/fechas. Vive revolcándose en el pasado y siempre que pueda te sacará algo en cara. “Cuando tú hiciste eso…”, “Que si no estaba haciendo eso…” etc… Nunca le ganarás, porque a estos 3 aspectos que mencioné en este apartado se le suma el orgullo. Todo lo ve como una competencia de quién tiene más razón que el otro. Y si no gana, tiene que empatar. SIEMPRE. Extrañamente, sus sermones tienen la fuerza aplastante de los hechos. Para él o es negro o es blanco. No hay cabida para grises. (Nada más alejado de MI realidad, donde la vida tiene muchos matices…)
Esto sería lo primordial. Tampoco voy a exponer una tesis sobre la psique de Padre. Volviendo al tema que me atañe, cuando le intento explicar lo que sucede, lo primero que hace es poner cara de culo.
“Gentlemen, Start your engines… 3…2…1 And they’re on their way!!”
Seguiré el cuento en el próximo post.
UN SALUDO