Friday, August 31, 2007

La carta del adiós…

Estimada Maggie:

Antes que nada te pido disculpas por esta misiva. Una vez más no he sido capaz de expresar mis ideas y sentimientos en persona, un defecto que me ha valido muchos desplantes, dolores de cabeza y malos ratos. Espero sepas perdonarme, sé que a estas alturas de tu vida el que un hombre te escriba una carta debe parecerte estúpido e infantil, pero que coño, así soy yo.

¿Cómo debiera empezar esto? Bueno, quizás haciéndote dos revelaciones: la primera, este tiempo en la Corporación ha sido de lo mejor. En serio, estar cerca de ti es una de las mejores cosas que pueden pasarme. Segunda, al principio traté con todas mis fuerzas ser indiferente contigo. ¿Por qué? Te preguntarás… La verdad es que sabía que mis sentimientos me traicionarían en cualquier momento. Como te dije una vez, eres una persona que irradias una luz especial y como insectos, mucha gente (En este caso, hombres) se ve atraída a esa luz. Yo no soy la excepción.

Lo cierto es que no pude hacerlo, me gustas demasiado como para ignorarte. De verdad traté…

Entiendo que puedas molestarte por lo que digo y hasta entiendo que creas que no sé que es lo que siento y que estoy “confundido”. Son cosas a las que estoy acostumbrado, pues no es primera vez que esto me pasa. Siempre cometo el mismo error, una y otra vez. Y heme aquí de nuevo. Si te soy honesto, te conocí desde mucho antes que él te presentara como su novia. Es decir, ya sabía quien eras y cuando hizo los honores, me quedé frío: de nuevo él se me adelantaba y tomaba a la chica que me gustaba antes que yo siquiera me hubiese atrevido a presentarme.  Sin embargo, lo dejé pasar otra vez. El te necesitaba más que yo en ese entonces, puesto que estaba atravesando una etapa muy difícil de su vida. Y el te quería y te sigue queriendo hoy en día. Además tú también lo querías y sigues queriendo, hables la paja que hables sobre nosotros los hombres. Me aguanté porque ya eras su novia y esa persona significa mucho para mí y traicionar su amistad y confianza sería como asestarle una puñalada por la espalda. Conocí otras mujeres, es verdad, pero nunca te olvidé.

Luego, ustedes rompieron. Aunque coño de madre, vi una oportunidad que no podía dejar pasar, pero hice mis movimientos torpemente y él me descubrió. Cómo lo hizo, no lo sé. Pero me dio tanto miedo perderlo como amigo que una vez más me tuve aguantar y deshacer el camino andado. Creí que tenía una oportunidad, ya que ustedes se llevaban tan mal y se herían tanto el uno al otro (Cada vez que te ponía por el suelo me daban ganas de agarrarlo a cachetadas para que reaccionara. Y cuando eras tú, pensaba en que las mujeres no piensan a la hora de meter las puyas) que pensé que lo suyo estaba muerto y enterrado. Craso error.

Pasó un tiempo y te hice esa llamada. Llevaba una semana sin dormir, rumiando mis pensamientos sobre ti y cuando no pude más te confesé lo que sentía. ¡Jejeje! ¡Qué estúpido fui! Te pido disculpas por aquella ocasión, sé que puse en 3 y 2. Claro, tu supiste decirme que no era el momento adecuado, que yo era lindo y todo eso, pero no sentías exactamente lo mismo por mí que yo por ti. Y estaba él, ya habían vuelto ustedes dos. De nuevo, a tragarme todo.

Este tiempo que he compartido contigo en la Corporación ha sido de lo mejor. He creído ver señales en ti, pero lo he tomado como simple picardía. ¿O estaba equivocado? Esas conversaciones que tuvimos donde me explicabas lo que te paso en Introductorio, la vez que me dijiste que diferente hubiese sido todo si yo te hubiera conocido antes, la vez que me dijiste que nos querías igual a los dos por igual (recuerdo que te dije que con él era diferente). Nunca supe interpretar esas señales. A veces te acercabas mucho… tu cuerpo o tu rostro. ¿Querías un abrazo o un beso? ¿Querías que te diera alguna de esas 2 cosas? ¿O simplemente estaba confundiendo todo? Porque yo me moría de ganas de dártelos. Cada vez que te tenía cerca, cuando sentía  tu calor a mi lado tenía que contenerme para no intentar torpemente besarte y abrazarte. Fundirme.  Me sigues gustando que jode Magdori, pero cada vez que pienso en ello, me siento culpable por él. Él te necesita más que yo. Él quizás te quiere más que yo. Comparado con él, no soy ni la mitad del hombre que tú quieres. Y él es mi mejor amigo. Pero, ¿Qué carajos hago con esto que siento? ¿Me lo como con el desayuno? ¿Lo vendo por Internet? ¿Lo subasto en Shotheby’s? No sé, pero tampoco puedo pasar por encima de lo que él siente. Mucho menos por encima de tus sentimientos, los cuales son insondables para mí.  ¡Jejeje! Las relaciones humanas deberían ser más simples…

Nunca me dio pena que la gente supiera que te conocía y que eras mi amiga. Eres una en un millón, con todo y tus defectos y claro hubiese preferido decirles que eras mi novia o algo por estilo (Soñar no cuesta nada, ¿Eh?) Espero que jamás cambies esa forma de ser tan especial que hace que la gente diga que eres un caso. Discúlpame por no tomar en cuenta lo que de verdad tú quieres. Creo que me siento tan solo que he perdido la noción de cómo hacer correctamente las cosas con una chica. Si dejo de trabajar en la Corporación , no te veré en un buen tiempo y creo que en cierto modo será lo mejor. Sé que tú lo asimilarás mejor. Por otro lado, necesitaré muchos sábados de borrachera amarga para siquiera empezar a aceptarlo. Puede sonar cursi, pero así soy.

Seguiré en contacto contigo, pero no creo que te vea seguido. Cuida bien de él, ¿vale? Un saludo.

 

Posted by Yoshi-kun at 20:10:44
Comments

2 Responses to “La carta del adiós…”

  1. tag drivers says:

    I admire your work,can you teach me how to write such a nice article

  2. tag drivers says:

    Thanks so very much for taking your time to create this very useful and informative site.

Leave a Reply